Papeles

InfoLibre o cómo salir a la maldita calle

Presentación del diario infoLibre | © César Caso, 2014

Fue un amigo y compañero de facultad quien el día anterior me dio el aviso vía SMS: «Probablemente ya lo sepas, pero por si acaso pincha en el enlace y échale un vistazo». La noticia anunciaba la presentación-coloquio del diario infoLibre y su revista mensual tintaLibre para los lectores que quisieran acercarse a la Biblioteca Pública Infanta Elena de Sevilla (la que está en El Prado), en una ceremonia que organizaba el Centro Andaluz de las Letras y Ediciones Prensa Libre —responsable del medio—, pero que estaría orquestada por periodistas y escritores que participaban en la publicación, entre ellos Jesús Maraña, Mercedes de Pablos, Luis García Montero, Juan José Telléz o Joaquín Sabina. La cita era a las 20:00 horas del viernes 14 de marzo, y con tantos buenos nombres para hablar de la buena prensa la cosa no tendría más remedio que acabar con final feliz.

Sí, ya, porque es innegable el carisma que despliega y embauca a cualquier auditorio; pero sobre todo por la endémica y cateta tendencia a la satisfacción de la curiosidad que despierta acercarse a un personaje que sale por la tele, casi automáticamente pensé que sería la presencia de este último nombre, quien firma sonetos en la contraportada de la edición mensual en papel, el que arrastraría una avalancha de incondicionales al acto, poco o nada interesados por enterarse de qué iba eso de periodismo indenosequé, por lo que bien valdría llegar a tiempo. Tuve que tragarme mi presuntuosa profecía (con agradable asombro) dado que, a pesar de la ausencia anunciada de Sabina —se alegó «una leve indisposición» sin más detalles— la sala de una biblioteca pública estuviera llena un viernes a las ocho de la tarde. Y sí, de personas interesadas por saber mejor qué es eso del periodismo independiente que propone infoLibre. Y de jóvenes en su mayoría, dicho sea de paso.

Con un añito de vida, infoLibre es un medio de comunicación digital que se declara desde su eslogan proveedor de «información libre e independiente». Firmas reconocidas del periodismo y la cultura ofrecen a los lectores —no se puede hablar en este caso de usuario aunque medie una pantalla— el tipo de periodismo que los grandes medios tienden a renunciar, aquél que se hace acompañar por sus adjetivos indispensables, a saber: profesional, comprometido, reivindicativo, crítico, honesto, riguroso. Por si fuera poco, con la edición mensual de la revista tintaLibre, también en papel, caben añadir tamizado, reposado y profundo.

Este medio intenta responder la pregunta del millón que viene acosando a la prensa desde hace tiempo: ¿cómo se consigue hacer posible un proyecto de estas características ante un panorama que te dice que el futuro se explica en 140 caracteres? El primero en aclararlo y el más elocuente de todos fue Juan José Téllez. El escritor de Algeciras quiso dejar bien claro lo que no es y lo que no busca este tipo de periodismo. En primer lugar, convenía desechar algunos viejos y quiméricos mitos: uno, el periodista no ha de perseguir la verdad; dos, la objetividad son los padres; y tres, la prisa es enemiga poderosa del buen hacer informativo.

J. J. Téllez | © César Caso, 2014

Téllez a echó mano al lema que aparecía en el ficticio diario de los cómics de Lucky Luke, «independiente siempre, imparcial nunca», además de servirse de Umberto Eco para explicar que la inmediatez de la imagen o de la información vía red social podía contar perfectamente un suceso, pero en ambas se pierde un uso profundo del lenguaje, el que utiliza oraciones subordinadas, es decir, toda articulación del lenguaje que propicia la reflexión por ir más allá de asegurarse la ligera y simple trasmisión de datos, pues la prisa es al periodismo, como dice Gallego-Díaz, una forma de suicidarse, aunque la noticia solicite instantaneidad.

Aclarar el pleonasmo que debería resultar de unir periodismo y compromiso fue la espina dorsal de la intervención muy combativa de Mercedes de Pablos. «Cuanto más modesto es un medio de comunicación más dependiente es de las instituciones públicas», criticaba. La precariedad y el clientelismo son, en su opinión, las amenazas y debilidades que impiden practicar un periodismo de mayor calidad, males que conducen a la reducción de plantillas y a la sustitución de profesionales con años de experiencia por becarios sin ella, a los que en lugar de enseñar se les explota a cambio de un sueldo denigrante. Los medios ya no apuestan por una información bien trabajada, sino que la mayor parte de la oferta se basa en el periodismo de declaraciones, la información recién salida de agencias y gabinetes, que el redactor vuelca al papel aunque le suene a chino… Y eso todavía conserva alguna dignidad en comparación con las ruedas de prensa sin preguntas —¿cómo podríamos llamar a la retransmisión de una retransmisión?—.

Juan Luis Cebrián ha dicho una de las definiciones más acertadas de noticia que yo conozca: «todo aquello que alguien quiere que no se sepa.» El acceso de los periodistas a las fuentes se ve frenado por los intereses de los que adivinan que estos peligran si concede libertad para un ejercicio periodístico riguroso. Respecto a esta idea, Mercedes de Pablos reconoce una posible fortaleza que la información en red puede ofrecer al periodista, pues «aunque se encuentra de manera caótica y desordenada, la red ha posibilitado que la información circule con mayor agilidad escapando de los controles interesados.» A pesar de ello, quiso destacar que la mejor de todas las oportunidades y fortalezas que dispone el periodismo del futuro no pasa por su dimensión tecnológica, sino por nuevas generaciones de periodistas, más y mejor formadas que las predecesoras, con una mente más crítica, con voluntad de agarrar las riendas y con conciencia clara de saber a dónde dirigir la profesión.

García Montero | © César Caso, 2014

Que la situación actual de desconcierto que vive y produce la prensa es consecuencia de su manipulación por los poderes económicos, las instituciones financieras y los grandes bancos fue la idea que en varias ocasiones quiso dejar bien clara Luis García Montero. Lástima que el poeta granadino, tan lúcido cuando se pronuncia desde su tribuna Verso Libre y tan certero en la construcción de alejandrinos, produjera en las distancias cortas el mismo nivel de decepción entre los presentes que expectación había generado la asistencia de Sabina. Los minutos que gastó promocionando (casi persuadiendo) todas las posibilidades de ofertas y suscripciones que con infoLibre podían contraer los lectores provocó un murmullo burlón que solo paró cuando García Montero volvió a lo suyo, que es utilizar el lenguaje para crear y dar forma a las ideas, algunas tan indiscutibles como que «la verdadera discusión que desde la publicación se entiende es la batalla entre un periodismo riguroso y un periodismo sometido, y no el soporte ni los formatos en los que se exprese.»

Pocas personas me apoyarían si asegurara que la adquisición del último número de tintaLibre, ¡en papel y con un formato de esos que no caben en un bolsillo¡, ha sido la mejor inversión que recuerdo en mucho tiempo. Son 16 historias y algunas cosas más, a caballo entre la crónica, el reportaje o la entrevista. Historias que llevan la rúbrica de periodistas y escritores, mujeres y hombres españoles o latinoamericanos, que han publicado en medios de lo más variado o que se desempeñan como freelance. Las historias que nos traen Javier Valenzuela, Manuel Jabois, Macarena Arcos, Antonio García Maldonado, Héctor Abad Faciolince, Elena Herrera o Ramón Lobo comparten el gusto por contar cosas que merecen ser bien contadas.

El propio Ramón Lobo cierra su capítulo de este mes lanzando cierta crítica de puertas hacia adentro, e instando a mover ficha ahora o nunca: «El periodismo, ya sea en una tableta, una web o un soporte de pape podría reencontrar sus grandeza y utilidad social cuando cumpla con dos de sus principios: no creer lo que dice nadie, si no está comprobado, y salir a la maldita calle.» Un joven periodista en construcción no puede sino agradecer que existan esta clase de referentes que, y estos sí, superan con creces todas las expectativas que había generado la aparición de infoLibre y su periodismo independiente.

De Pablos y García Montero | © César Caso, 2014

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