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David contra Goliat: los Couso frente al ejército más poderoso del planeta

  • «Haciendo honor a mi nombre, esta batalla es como la de David contra Goliat: son ya once años manteniendo una lucha para desenmascarar un asesinato silenciado, y mentiría si dijera que lo hago solo por mi hermano; seguimos adelante porque queremos sentar precedentes, porque la lucha por la justicia no es solo de los Couso, es una lucha que nos concierne a todos.»

El periodismo es la herramienta fundamental para revelar los acontecimientos del presente pero también —precisamente por ello— para conformar las historias que perdurarán en la memoria y en base a las que se construye el futuro. Para lo bueno y para lo malo, para tergiversar las realidades como para no olvidarlas. Y para no perder la memoria es conveniente ejercitarla. Y para denunciar una injusticia es necesario recordarla, así pasen decenas de años.

Iraq, 8 de abril de 2003: el cámara español José Couso es asesinado en el Hotel Palestina de Bagdad por tropas estadounidenses mientras ejercía su derecho a la libre transmisión de información y su compromiso con la sociedad como periodista profesional. Sevilla, 8 de abril de 2014: profesores y alumnos de la Facultad de Comunicación organizan el primer acto conmemorativo de aquel asesinato que se haya celebrado fuera de Madrid, el mismo día en que once años atrás tuviera lugar el terrible crimen. Porque como contó a los estudiantes en esta jornada de reflexión, denuncia y defensa de un periodismo crítico David Couso, hermano del periodista, lo sucedido aquel día es un crimen de guerra: «a mi hermano lo mató el ejército de los Estados Unidos, una organización terrorista.»

David Couso y Sandra Sánchez. Homenaje a José Couso [08.IV.2014] | © César Caso, 2014

El homenaje fue inaugurado y dirigido por la estudiante de periodismo Sandra Sánchez y el profesor Ramón Reig, quien comenzó con unas palabras duras y sin miramientos de ningún tipo contra toda forma de «imperialismo yankee» y hacia reformas como la actual modificación de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ), ejemplo claro de lo que considera «leyes de punto y final, aquellas que no sirven más que para desterrar lo que no interesa por incómodo y eludir responsabilidades», para que, como ocurre a última hora, «siempre salgan ganando los mismos». Reig además quiso matizar que lo que mueve este tipo de denuncias no es un odio a lo norteamericano sino a las estrategias asesinas que sus gobiernos despliegan en materia de política exterior, y lamentó que la confusión sobre esta dualidad y «el temor a ser señalados como anti-americanos por el discurso oficial inhiba muchos actos de apoyo.»

Para sumarse a las palabras de Reig, y en referencia a la reforma de Gallardón, Couso añadió que «cuando una ley es tan descaradamente injusta no queda otro camino que la desobediencia civil». Y es que Couso se ha convertido en un acérrimo defensor de la justicia que no entiende de colores políticos, de aquella justicia que emana del Estado, que no del Gobierno, y únicamente está sometida a los intereses del Pueblo. «Ya hemos tenido tiempo para tomar conciencia, ya está bien de tanta indignación», se queja, «ahora hay que pasar de la etapa de estar indignados a la de estar implicados.»

David Couso. Homenaje a José Couso [08.IV.2014] | © César Caso, 2014

David Couso y el resto de su familia saben que no están solos. A pesar de las reiteradas negativas de los gobiernos españoles a mostrar su apoyo para llevar a cabo la investigación del asesinato de su hermano —el PP condenó el crimen en su día pero no actuó y el PSOE apoyó al bando norteamericano como desvelaron cables cedidos por WikiLeaks—, tanto el magistrado de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, como la sociedad en general ha asumido que el asesinato del cámara representa un problema que nos afecta a todos, como ciudadanos tanto como profesionales de la comunicación, hecho que demostró la heterogénea multitud que se congregó el día anterior ante la embajada estadounidense en Madrid en un acto de protesta y reivindicación.

Mención aparte merecen los medios de comunicación. Preguntado acerca del apoyo y la atención recibida por los colegas de su hermano, David tiene palabras de agradecimiento pero también de recriminación, pues se queja de que los grandes medios y el periodista ignoraron en un primer momento el caso de José: «echo en falta un mayor apoyo de los medios a rasgos generales, pero me consuela saber que los periodistas dignos son los que está ahí».

Y treinta minutos más tarde, en la entrada principal de una facultad de periodismo, un hermano se emocionaba recordando a otro desde un lugar en el que le gustaría estar; y frente un grupo de estudiantes reducido pero entusiasmado por el ánimo y la fuerza que con su discurso fue capaz de transmitir, David quiso corresponder el homenaje con la misma entrega, agradeciendo que todos fuéramos un poco Cousos al levantar la voz que clama contra la injusticia y el olvido, porque «cuando el periodismo se encuentra dirigido por unos políticos que dictan las normas de la profesión, que organizan ruedas de prensa sin preguntas…, eso no puede llamarse periodismo, eso es mercadería».

Y antes de despedirse con la consigna que siempre cierra los homenajes a José Couso, dejó un consejo, o más bien les pidió un favor a los futuros periodistas: «Vosotros vais a ser mis ojos, vais a ser mi voz y vais a ser mis oídos cuando trabajéis como periodistas. Os animo a que seáis críticos, a que alcéis vuestra voz porque sois la voz del pueblo y necesitamos un periodismo independiente y una libertad de expresión; cuando hablamos de José, lo hacemos de todo eso, y os estaría mintiendo si dijera que solo lucho por mi hermano». Finalizó con un deseo, una reivindicación, un derecho, en forma de lema que se podía leer en su camiseta: «José Couso, crimen de guerra: investigación y justicia». Que no se olvide, que siga la lucha.

David Couso. Homenaje a José Couso [08.IV.2014] | © César Caso, 2014

La amputación de la justicia

El Caso Couso es el mayor procedimiento de jurisdicción internacional contra militares norteamericanos que permanece abierto. Una familia pequeña, de cinco miembros, que sigue manteniendo una lucha —encabezadas por David y su madre— contra el ejército más poderoso del mundo, ahora amenazada con el olvido por culpa de la reforma del artículo 23 de la LOPJ.

Ante tales amenazas y el abandono por parte de los sucesivos gobiernos, la familia Couso, insobornable y perseverante, no ha cesado ni un palmo en la batalla por demandar que se haga justicia, lucha que lleva adelante en tres frentes principales: un frente social desde el cual se organizan campañas, actos de sensibilización, homenajes, etc., —como las concentraciones frente a la embajada de EEUU en Madrid—; uno político, con el objeto de presionar a las instituciones y administraciones; y un frente jurídico, que gira en torno a la querella antepuesta por la familia en 2003.

El Caso Couso es uno de tantos procesos abiertos que pueden estar condenados a enquistarse más si cabe, pues a pesar de que el juez Santiago Pedraz se ha negado a su paralización y ha ordenado la extradición de los tres soldados americanos supuestos autores del asesinato, con el recorte legislativo que ha dejado a los magistrados españoles sin el principio de jurisdicción internacional, contemplado en el artículo 23 de la LOPJ —la comúnmente conocida como reforma de la justicia universal—, se aniquilan sus competencias para perseguir delitos graves cometidos en cualquier lugar del mundo por cualquier persona.

David Couso, ante la más que posible obstaculización de la investigación por parte del Gobierno español, asegura que baraja alternativas como presentar ante el TC un recurso de amparo constitucional o llevar el caso hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, además de afirmar que otros jueces —cuyos nombres no precisó— se han mostrado interesados en asumir las riendas del caso si Pedraz fuera apartado.

Homenaje a José Couso

En este vídeo encontrarás:

  • Discurso final de David Couso a las puertas de la facultad, despedida y cierre del Homenaje a José Couso.
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Un pensamiento en “David contra Goliat: los Couso frente al ejército más poderoso del planeta

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