Entrevistas

Braulio Ortiz: «Veo mucho talento desperdiciado porque al empresario no le interesa tanto la cultura como la información local»

Braulio Ortiz en la FCom |© César Caso, 2014

Cuando le abordo a punto de pedir en la barra de la cafetería de la Facultad de Comunicación de Sevilla, —donde acababa de pronunciar una charla en una de sus aulas con incomprensible escaso éxito entre el auditorio—, me ofrece ocupar una de las mesas y me llama la atención cierta sorpresa —¿y un ligero nerviosismo?— ante la petición de una entrevista. A fin de cuentas, Braulio Ortiz (Sevilla, 1974) es una pluma ya veterana del periodismo de esta ciudad con quince años de carrera y quien le incordia un aprendiz con el grado más raso. Hoy es redactor de Cultura en el Diario de Sevilla, pero ha pasado por Canal Sur y gabinetes de comunicación, de los que no guarda muy grata experiencia. Autor de narraciones (‘Francis Bacon se hace un río salvaje’ [DVD, 2004], Premio Andalucía Joven de Narrativa) y poemarios, el último, ‘Hombre sin descendencia’ (Fundación J. M. Lara, 2011), se ha definido como una instancia a cultivar las pasiones fuertes del individuo. Quizás sea esa la clave a la que se ha aferrado durante estos años para no perder la ilusión ni dejarse abatir por los baches de una profesión que a tantos está dejando en la cuneta. Como hay más vida que tiempo, la entrevista arranca yendo al grano.

La sección de cultura parece estar un poco más olvidada por los diarios y el periodista de esta sección pasa más desapercibido que sus colegas de otras áreas. Si esto es así, y analizándolo desde el punto de vista del compromiso que el periodista guarda con la sociedad, ¿crees que el periodista cultural juega un papel tan relevante respecto a la reivindicación de derechos como se espera en el caso de los periodistas políticos o enfocados en temas económicos?

Yo creo que sí, porque la cultura da voz a los creadores y ellos son los que más cosas tienen que decir sobre la situación, más que los políticos o los economistas, desde luego. La cultura es la que toma el pulso a lo que está pasando y, en ese sentido, el periodista cultural es testigo de esas reivindicaciones y quizás el que mejor las exprese.

¿Recuerdas alguna situación o anécdota profesional donde sintieras que con tu trabajo contribuías a conseguir un cambio o transformación social, que fuera más allá de la simple información o el ocio?

La transformación social son palabras mayores; pero igual he podido ayudar a sensibilizar sobre ciertos temas a través de entrevistas a algunos escritores o reportajes de artistas que con su exposición quieren reivindicar algo. Me temo que mi trabajo es muy modesto como para dejar huella en los demás, pero bueno, poco a poco puedes ayudar a sensibilizar y cambiar la mentalidad de la gente.

A eso me refiero. Por ejemplo, si en un diario se opta por dar voz al proyecto que lleva la compañía Atalaya-TNT con las mujeres de El Vacie frente a la ceremonia de entrega de premios que concede un organismo institucional, creo que se está consiguiendo ese objetivo: el de revertir en la sociedad el trabajo de sensibilización que busca el periodista.

Es genial lo de Atalaya-TNT, están haciendo una labor estupenda. Y sí, es un ejemplo de cómo la cultura puede hacer cosas por la sociedad no solo desde un punto de vista teórico sino también práctico. Aunque a veces un medio también tiene que cubrir esos premios institucionales, ya que uno no tiene toda la libertad que querría tener por trabajar en una empresa y, al fin y al cabo, todas se rigen por sus intereses. Pero como te decía antes, lo bueno del periodismo cultural es que te deja más espacio para hacer las cosas que creas convenientes e implicarte con los asuntos que te parezcan relevantes.

Hablemos del perfil, ese género a caballo entre el reportaje y la biografía. Dijo Gabriela Wiener que para acercarte a un perfilado tienes que amarlo u odiarlo. En tu caso, ¿prefieres conocer previamente al personaje y que te apasione, o no saber nada de él y avanzar improvisando?

Hay casos en los que acercarte a un personaje te decepciona, porque para mí el trato personal y la calidad humana son elementos importantísimos; entonces puedes encontrarte con alguien profesionalmente muy válido que no tenga esas características. Hubo un actor que falleció hace unos años y es uno de los principales referentes del cine español, que en una entrevista se mostró muy borde y eso para mí fue una decepción. De todos modos, yo prefiero conocer a la gente. Aunque sea una decepción algo nuevo siempre ganas.

¿Y aunque conozcas bien al perfilado te sueles documentar exhaustivamente?

Sí, es algo que debes hacer cuando vas a conocer a alguien o vas a hablar con alguien de su trabajo. Aunque creas que lo conoces siempre tendrás que documentarte un poco con las últimas novedades de su trayectoria.

Hace poco leí un artículo tuyo sobre la edición de las obras completas de Chéjov y me va a servir de excusa para preguntarte sobre tus principales influencias como autor y preferencias como lector, tanto periodísticas como literarias.

¿Conoces a Thomas Bernhard?

¿Perdón?

Fue un escritor austríaco; no te preocupes, yo tampoco lo conocía hasta que me regalaron un libro [Me deletrea el nombre sin llegar a decidirse si el apellido termina o no en T. La duda de Braulio podría parecerle exagerada a otro que no comprendiera esa impotencia que se siente cuando no se logra recordar el nombre de un artista o de una obra perfectamente conocida para que quien habla, y rasgo inequívoco de quien se desvive por lo que hace]. Me gusta mucho porque es un autor que tiene una voz muy cínica y potente. Habla mucho de la condición humana dentro de su cinismo. Es un autor excepcional. Hay un volumen de relatos autobiográficos que está en Anagrama y es maravilloso. Luego, me gusta mucho también el portugués António Lobo Antunes. En general, me gusta la literatura que es música, por eso me acerco también a la poesía o a la prosa que te arrastra y te absorbe. Y periodistas hay muchos que me entusiasman: ahora mismo, Manuel Jabois está haciendo un trabajo interesante, y me temo que sería bastante obvio y típico nombrando a algunos maestros, como Enric González. Es curioso, porque creo que mis maestros son más literatos que periodistas.

Es algo que le suele ocurrir al periodista cultural.

Ya, bueno, en cierto modo está bien.

Por ejemplo, Leila Guerriero, esta periodista argentina que ahora mismo está dándose a conocer bastante por aquí, dice que…

Ah, sí, leí hace poco un libro suyo.

¿Cuál?

Éste de un concurso de baile.

Sí: Una historia sencilla [Anagrama, 2011], sobre el malambo. Qué curioso, yo lo leí también hace un par de semanas. Pues como decía, señala Guerriero que el periodista cultural se deja influir más por lo literario que por lo ortodoxamente periodístico.

Es verdad, en mi caso desde luego es así. También se debe a lo que comentábamos, que el periodismo cultural permite más literatura, más libertad creativa y un estilo más cuidado que para otras informaciones en las que se precisa un trato más sobrio.

Y para poner en práctica este tipo de periodismo, ¿crees que actualmente los medios ofrecen el apoyo suficiente?

No. Ahora bien, y no es porque sea mi empresa, creo que el Diario [de Sevilla] ha mantenido bastante cuidado y sigue dándonos cancha. Pero en otros medios de la ciudad, donde había y sigue habiendo periodistas buenísimos, muchos se han tenido que dedicar también a temas de Local, y es una pena porque veo mucho talento desperdiciado, pues al empresario no le interesa tanto la cultura como la información local.

Muchos periodistas latinoamericanos que colaboran con medios españoles se quejan de que los medios de aquí se limitan a la noticia corta (lo que llaman la nota dura) y no les prestan toda la ayuda posible o no les facilitan la producción de textos de mayor profundidad. Y sin embargo, por toda Latinoamérica, están floreciendo publicaciones que sí apuestan por estos contenidos. ¿Por qué crees que eso no ocurre aquí en España?

No lo sé, la tiranía del mercado, imagino…

[La entrevista se interrumpe en este punto porque una persona quiere despedirse de Braulio y hasta aquí el contenido registrado en la grabadora. Ya sea por agotamiento, pereza o incapacidad para recuperar el tono ‘profesional’, lo que seguirá será una charla más relajada que, tras un cruce de opiniones sobre el sentido de la titulación universitaria en Periodismo, sobre la cual reconocerá la labor de las facultades pero incidirá en el amplio margen de mejora que acusan, se orientará hacia temas literarios, donde se nota que Braulio se siente más cómodo. Cuando le suplico que me oriente en esta jungla que es el panorama literario actual porque «todos los autores que leo ya están muertos», se ríe y cita tres nombres: Sara Mesa, Miguel Serrano Larraz y Javier Mije.]

 

Braulio Ortiz en la FCom |© César Caso, 2014

El periodista cultural, según Braulio Ortiz

En este vídeo encontrarás:

  • La vocación personal como impulso fundamental al trabajo periodístico.
  • Las tareas y competencias a las que se enfrenta el periodista especializado en cultura.
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