Jornadas 'Estudiar y ejercer la comunicación hoy'

Periodismo radiofónico (II): Confidencias entre colegas

  • Tom Martín Benítez dio una lección intensiva de consejos profesionales y ética periodística.
  • Con su discurso defendió la teoría del periodismo como perro guardián más que cualquier otro invitado.

Tom Martín Benítez | © CC BY-NC-SA, César Caso, 2014

«Bueno, no pasa nada, que estoy entre colegas…», era la coletilla con la que se autocensuraba y se disculpaba Tom Martín Benítez (Montijo, Badajoz, 1952) cada vez que elevaba el tono más allá de lo políticamente correcto, para deleite de todos los estudiantes. El periodista demostró desde que arrancó su intervención por qué lleva casi 15 años siendo el encargado de espabilar a los andaluces desde Canal Sur Radio con el magazine matutino La Hora de Andalucía. No por nada su labor ha sido reconocida con dos Antenas de Oro en los años 1989 y 2001.

«Existen estudios de universidades norteamericanas que han demostrado que el tiempo máximo de absoluta atención que una persona puede dedicarle a otra se reduce a 21 minutos de media, así que ese es el tiempo que os voy a robar». Por definir en pocas palabras la intervención de Martín Benítez podría decirse que fue un curso intensivo de buen periodismo, con el que quiso corregir cierta sensación de pesimismo (realista) que el anterior ponente había transmitido.

Desde esta postura partió el conocido locutor para dejar claro que hoy el periodismo es más necesario que nunca, «ya que sin periodismo no hay democracia, y sin democracia no puede haber libertad (ni periodismo)». Martín Benítez agregó que los periodistas tienen que bajarse del pedestal en el que durante mucho tiempo —y algunos aún hoy— continúan encaramados, tomar un baño de realidad, abrir los ojos ante lo que tiene en sus narices y darse cuenta que el sentido de este oficio es tan humilde como prestar un servicio público.

¿Existe futuro para el periodismo, al margen de las consideraciones laborales? A Martín Benítez no le cabe la menor duda. ¿Y ese futuro se vislumbra estable y con garantías, incluyendo también las condiciones de trabajo? Aquí aparece ya la incógnita, pero su apuesta es tajante: el periodismo, no del futuro, sino de hoy, pasa por asumir un papel se servicio y compromiso con la sociedad a la que se debe, máxime cuando se despliegue desde un medio de comunicación público.

La plena identificación que desde Canal Sur se tiene con esta exigencia de servicio público se demuestra, según el periodista, en la propia trama que desarrolla La Hora de Andalucía, programa que se estructura en torno a los principios de informar con una actitud divulgativa y un estilo inteligible, organizar una tertulia entre especialistas sobre el principal asunto del día y ceder la palabra a los oyentes con encuestas o invitaciones a expresar su opinión.

Pero, ¿esto cómo se consigue?, parecían interrogarle con la mirada los estudiantes, que recibieron dos consejos «que no debían olvidar jamás». La información periodística alcanzaría todo su valor y recuperaría el prestigio si los periodistas profesionales seleccionaban y jerarquizaban unos contenidos en base a dos criterios: el primero, la importancia objetiva del acontecimiento por su relevancia pública y su poder de regir el porvenir; el otro, el interés subjetivo, aquél componente de la noticia «que nos toca el corazón» y nos despierta la sensibilidad necesaria —que no entrega— para bucear hasta el fondo de la cuestión.

En resumen, el proceso de creación periodística para Martín Benítez consiste en «comprender la realidad, asimilarla y crear un lenguaje para que te entiendan»; solo siguiendo este proceso se puede llegar a construir «un ciclo o circuito de la información óptimo» que funcione como cimiento para desplegar un mensaje de calidad.

Tom Martín Benítez en la FCom | © CC BY-NC-SA, César Caso, 2014

A pesar de una larguísima trayectoria en las ondas —o precisamente por ello—, la fuerza del discurso de Tom Martín Benítez no se ha resquebrajado lo más mínimo, y dice que su pasión persiste tan sólida como en sus comienzos.

«“Siempre he admirado el trabajo del arquitecto porque su obra permanece”, le dije un día a un amigo arquitecto, a lo que él me respondió justo lo contrario, que admiraba del trabajo del periodista por la posibilidad de crear todos los días algo nuevo». Aunque tenga que reinventarse continuamente, el veterano periodista pacense sigue creyendo en su oficio, el humilde servicio que presta desde su micrófono cada mañana, para sumarse a la construcción una sociedad que sea más justa…, y que ello permanezca.

El mito de la objetividad

En este vídeo encontrarás:

– Tom Martín Benítez ataca la idea del mito de la objetividad periodística.

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